Si crees tener el record de cambio de coles te recomiendo un poco de modestia con esta inglesa que pasó por 13 escuelas entre los 5 y 15 años; hecho que no le permitía cultivar amigos por lo que se refugiaba en libros y en la música. Así, Lily Allen creció escuchando a T. Rex, The Specials, The Slits y The Happy Mondays; lo que explica su sonido a la revival; tanta era su pasión por la música que a los 14 años se escapó de casa para asistir al Glastonbury Festival para ver a R.E.M., Paul Oakenfold, Bush, Hole, Kula Shaker, Manic Street Preachers, Fun Lovin’ Criminals y Lenny Kravitz entre otros... un año más tarde, Lily se dio cuenta de que la única carrera para ella era la música; dejo la escuela y empezó a concentrarse en mejorar su canto y a entrenarse para componer. El resultado se pudo escuchar unos años después a través de su espacio en MySpace y las miles de visitas le consiguieron en breve un contrato con Parlophone para la posterior edición de su multiplatino debut: Alright, Still.